¿Cuánto consume un coche eléctrico?

Los coches eléctricos llegaron para quedarse, una realidad que conviene y beneficia tanto al consumidor como al medio ambiente. Una de las razones por las que también compiten contra los motores de combustión es el gasto, algo menor comparado con los primeros. Pero en realidad ¿Cuál es el verdadero gasto y ahorro de estos, y habrá una forma de optimizar su consumo? Revisemos lo que este artículo trae y aclaremos esas y otras dudas.

La mayoría de los medios de transporte del mundo consumen anualmente millones de litros en gasolina y gasóleo. Aun hoy día, el sector transporte es considerado como el último gran bastión de las empresas productoras de petróleo y derivados; sin embargo gracias a la situación del medio ambiente y las políticas eco friendly que han avanzado mucho en esta última década, ya las refinerías parecieran no solo languidecer sino repensar su posición, no al pleno, pero sí algo.

¿Cuánto consume un coche eléctrico?

Estudiando las cifras más recientes y según datos publicados en el BP Statistical Review de la revista World Energy, el 70% de los combustibles líquidos consumidos en Estados Unidos para el año 2017 fueron gasolina o gasoil. Todavía un porcentaje alto que sin duda poco a poco puede ir a la baja.

La alternativa eléctrica

Sin embargo, y pese a que los combustibles fósiles siguen siendo los de mayor uso, aun conociendo sus efectos en el ambiente, cada vez más son las opciones de transporte con uso de energías no contaminantes que van ganado terreno, siendo el de los coches eléctricos el que más ha demostrado crecimiento.

Podría estimarse, según el Bloomberg New Energy Finance, que con la actual flota de coches eléctricos que existen en el mercado, se compensa cada año alrededor de unos 100.000 barriles diarios de combustibles. Eso eso solo para transporte automotor, que aún en su mayoría sigue optando por la gasolina como principal fuente de movilización.

Estas cifras son un claro indicador a futuro, expresando que la opción más viable en estos momentos es la tendencia a fabricar y comercializar coches eléctricos. Como muestra de esto veamos las ventas de vehículos eléctricos más reciente (2020) que comparada con el mismo período del 2019 tuvo un incremento del 115.6%. Representado esto una cifra de 8.870 de ventas de coches eléctricos.

Estas cifras demustran que los usuarios están empezando a apostar por los coches ecológicos, algo que a la larga, aportará muchas ventajas en el aspecto económico pero sobre todo a nivel global.

La meta es que el parque automotor de vehículos a gasolina pueda migrar muy pronto a toda una flota de coches eléctricos. Una perspectiva así solo ofrecerá ventajas y sobre todo una mejora en la calidad de vida y la salud de planeta, convirtiéndose en una de las principales herramientas en la lucha contra el recalentamiento global.

A título más particular, los coches eléctricos resultan a la larga una inversión de transporte más económica, obviamente su implementación ha requerido de cambios logísticos que, poco a poco, han sido introducidos a la cotidianidad y lo han convertido en una alternativa absolutamente viable. Con esto vemos que los coches eléctricos se han posicionado en todos los niveles: para recorrer cortas y largas distancias, para viajes, para zonas urbanas o para salir de estas.

Sin duda la propia sociedad ha tenido que hacer el cambio y darle espacio pata que los coches eléctricos empiecen a encontrar su lugar, mucho más allá de las simples ventas por moda. La implementación de más puntos de suministros de carga, en la ciudad y a lo largo de toda la geografía de España ha tenido que ver mucho en este avance acelerado pero efectivo,

Tanto España como el resto de países de la Unión Europea están apostando por los coches eléctricos, logrando hacer realidad algo que hasta hace poco parecía tarea imposible: viajar largas distancias haciendo uso de la autonomía de estos vehículos.

Sin embargo aún queda la suda ¿Son realmente rentables estos coches para todos?

¿Qué hay detrás del precio del coche eléctrico?

Para iniciar hay algo que no puede ocultarse, los coches eléctricos (EV por sus siglas en inglés, Electric Vehicle) son en la actualidad más caros que los coches de gasolina, suponiendo una diferencia de costo de entre 5.000 ó 15.000 euros por el mayor precio de las baterías. Este precio, en la realidad, puede ser inferior si el modelo viene sin batería y se lograra alquilar esta para el uso.

Pese a esta enorme desventaja, un creciente número de clientes creen que esta diferencia entre los coches de gasolina y los coches eléctricos se pudiera compensar por el ahorro de combustible. De todas formas, es claro que la inversión en un coche eléctrico, se compense o no compra más adelante, debe considerar otros aspectos como:

  • Costo menor en reparaciones: por su propio sistema y diseño, los coches eléctricos carecen de embrague, filtros o correas de distribución, esto significa que su mantenimiento puede ser más sencillo que un coche convencional y, obviamente, mucho más económico. El ahorro de un 25% sobre el vehículo de gasolina es un punto a favor del eléctrico. Algo que suma más a su favor es si lo comparamos con un coche diésel, ya que sus reparaciones resultan todavía más costosas.
  • Pago de impuestos: el avance y posicionamiento del sector de coches eléctricos, junto con sus ventajas y efectos positivos para medio ambiente ha provocado un efecto retroactivo en lo que se relaciona a los impuestos. En determinadas ciudades, los vehículos eléctricos cuentan con excelentes ventajas fiscales, con descuentos en el Impuesto de Circulación que pueden llegar hasta un 75%.
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La duda: ¿Cuánto consume realmente un coche eléctrico?

La verdadera clave en su ahorro es el consumo. Este es el aspecto fundamental que es tomado en cuenta por encima de todo. Las estadísticas muestran que los coches eléctricos resultan mucho más eficientes cuando se les compara con sus pares a combustión.

Solo para demostrar esto, cuando se hacen recorridos a 100 kilómetros por hora, los coches a base diésel consumen un aproximado de 4 litros, mientras que los de gasolina, obviamente, pudieran consumir mucho más. Si tomamos en cuenta el costo de ambos productos de combustión, entre 5 euros la gasolina y unos 4 euros el diésel, la media de 4,5 sería algo realista de cuantificar.

A su vez, un vehículo eléctrico medido en ese mismo trayecto de 100 kilómetros lanza unas medidas de consumo de unos 13 kWh de sus baterías. Calculando el precio de la energía doméstica diurna de 0,158 euros por kw, cuando se recorren esos 100 kilómetros se arroja un costo de 2,054 euros antes de impuestos. Visto esto puede afirmarse que conducir con un coche eléctrico supone menos de la mitad del gasto de un coche tradicional de combustible.

“La clave del ahorro en los coches eéctricos está en su consumo. Se trata del punto más relevante y decisivo a tener en cuenta.”

Pero llevando esto más allá, este ejemplo no muestra el precio más barato que se puede conseguir con una recargar a un coche eléctrico. Cuando la recarga se hace en las horas valle, es decir por la noche, el precio por hora puede descender muchísimo más, incluso hasta llegar a los 0,074384 euros por kWh de la tarifa One Luz 3 Periodos.

Algo a tener en cuenta es que este cálculo no ha tomado en cuenta los términos de la factura eléctrica, como la potencia (término fijo) puesto que esto va asociado a la totalidad de nuestro servicio. Así que comparando solamente los 130-150 euros de un vehículo de combustión, se podría hablar de ahorro de un 75%. En definitiva pagando una cuarta parte de lo que lo hace un vehículo diésel o gasolina.

Consumo urbano frente a grandes desplazamientos

Con los coches eléctricos la mejor forma de maximizar el ahorro es eligiendo las mejores tarifas para la recarga del vehículo. Ahora bien, si no estamos en casa y nos toca recargar en puntos o zonas lejanas, ¿también será conveniente para nuestro ahorro?

Para estos casos has surgido las llamadas electrolineras. Estos puntos, cada vez más comunes, varían en precios, pero en promedio resultan algo elevados, entre 0,30 y 0,50 kWh, impuestos incluidos, esto quiere decir que una recarga equivalente a 39 kWh, 300 kilómetros de viaje, nos costaría entre 11,70 y 19,5 euros, frente a los 13,50 – 15 euros de media de un vehículo diésel o gasolina. Una suma no muy tentadora en definitiva.

Así y todo, una diferencia como esta nos obliga a estudiar muy bien la conveniencia de los puntos de carga, esto por optar por aquellos que resulten más económicos. Seguidamente esta búsqueda debe permitirnos ubicar un centro de carga que esté en las zonas frecuentes que solemos visitar, por ejemplo cercanas a nuestras residencias, ya sea la principal o secundaria, esto al salir de viaje.

Sin embargo, la tarifa en estos centros tampoco es que se aleja mucho de su contraparte con los vehículos de combustión, que pueden resultar igual de variables según el centro de repostaje. En resumen, por más que parezca que el costo con las electrolineras es un poco más elevado, la rapidez de carga en estas vale la pena. Además cada día se suman más puntos con costes más accesibles, haciendo que, de a poco, el coche eléctrico empiece a posicionarse en definitiva ene le mercado.

Como reflexión final podemos considerar que, aunque en un inicio la inversión en un coche eléctrico pueda verse superior, esto por el costo de sus baterías, a la larga el ahorro en su consumo, muy especialmente en la ciudad, vale la pena.  Los beneficios que a futuro va a generar resultarán, sin dudas, rentables. Ahora bien, con respecto a los puntos de recarga, esto sí es un tema para pensar, ya que los tiempos y costos de los actuales son un factor que sí debe planificarse, especialmente cuando se está lejos del hogar y se deba seleccionar, entre las diversas zonas de cargas, cual resulta más accesible en distancia y costo.